lunes, 31 de marzo de 2014

2 de abril Día Internacional del Libro Infantil


Todos los años desde 1967 se celebra el día 2 de abril como el "Día Internacional del Libro Infantil". Dicha fecha se eligió por coincidir con el nacimiento del escritor de origen danés Hans Christian Andersen que creó cuentos infantiles que forman parte ya de nuestra tradición cultural literaria.
La efeméride cobra especial relevancia porque el IBBY, siglas que se refieren al Consejo Internacional para el Libro Infantil y Juvenil, lo organiza a nivel mundial. Esta organización sin fines de lucro representa a una red internacional de personas de todo el mundo que se han comprometido a fomentar los libros de calidad entre el público infantil y juvenil.
La sección española de la IBBY es conocida como OEPLI (Organización Española para la Literatura Infantil y Juvenil) y se constituyó en julio de 1982.
Anualmente, un país miembro es el encargado de editar, difundir y promover un cartel y un mensaje dirigido a todo el mundo.
Este año se ha encargado la sección irlandesa, con Niamh Sharkey como ilustradora y Siobhán Parkinson como escritora del mensaje.


_Los lectores a menudo le preguntan a los escritores cómo escriben sus historias, ¿de dónde salen las ideas?
_Provienen de mi imaginación, contesta el escritor.
_Ah, claro, suele contestar el lector. Pero, ¿dónde está tu imaginación, de qué está hecha y es cierto que todo el mundo tiene una?_Bueno, responde el escritor, está en mi cabeza, por supuesto, y está compuesta de imágenes y palabras y recuerdos y rastros de otras historias y palabras y fragmentos de cosas y melodías y pensamientos y rostros y monstruos y formas y palabras y movimientos y palabras y olas y arabescos y paisajes y palabras y perfumes y sentimientos y colores y rimas y pequeños chasquidos y silbidos y sabores y explosiones de energía y acertijos y brisas y palabras. Todo ello girando ahí dentro y cantando y comportándose como un caleidoscopio y flotando y sentándose y pensando y rascándose la cabeza.
Por supuesto que todo el mundo tiene imaginación: sin ella, no seríamos capaces de soñar. No obstante, no toda imaginación tiene las mismas cosas dentro de ella. Probablemente, la imaginación de los cocineros contenga en su mayoría sabores, de la misma manera que la imaginación de los artistas contendrá sobre todo colores y formas. La imaginación de los escritores está principalmente llena de palabras.
Para los lectores y oyentes de historias, sus imaginaciones también se nutren de palabras. La imaginación de un escritor trabaja y da vueltas y da forma a las ideas, a los sonidos, a las voces, a los personajes y a los acontecimientos hasta convertirlos en una historia; esta historia no está compuesta de otra cosa que no sean palabras, batallones de garabatos desfilando por las páginas. Entonces ocurre que, de pronto, llega un lector y esos garabatos cobran vida. Siguen estando en la página, siguen pareciendo garabatos pero también están retozando en la imaginación del lector, y éste da forma e hila las palabras para que la historia ahora tenga lugar en su cabeza, como tuvo lugar en la cabeza del escritor.
Este es el motivo por el cual el lector es tan importante para una historia como lo es el escritor. Solo hay un escritor para cada de ellas, pero hay cientos o miles o incluso a veces millones de lectores de historias, que leen en el mismo idioma que el del escritor o que quizás hasta lean traducciones en muchos otros idiomas diferentes. Sin el escritor, no nace el cuento; sin todos los miles de lectores alrededor del mundo, el cuento no llegará nunca a vivir todas las vidas que puede vivir.
Todo lector de una historia tiene algo en común con los otros lectores de esa misma historia. Separadamente, aunque también de alguna manera juntos, ellos han recreado la historia en su propia imaginación: una acción que es tanto privada como pública, individual como común, íntima como internacional.
Es posiblemente lo que los humanos hacen mejor.
¡Seguid leyendo!

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